Tiempo de repicar nativas

Este septiembre invitamos en el marco de la campaña de promoción de la biodiversidad EL REPIQUE a un fin de semana de plantación de especies nativas arbóreas. El 12 y 13 diferentes personas en diferentes rincones del país tomaron la iniciativa y sumaron su granito para seguir regenerando paisaje nativo: un árbol es un hábitat en pequeño, un árbol conecta el cielo y la tierra, recibe hongos, pájaros, bichos, comadrejas y otros seres… y busca a sus pares para tejer comunidad biodiversa.

A su vez en septiembre y octubre se desarrolla la campaña global «Tiempo de la Creación», que reúne a confesiones cristianas de todo el planeta en busca de una mayor conciencia respecto a la responsabilidad humana en el cuidado del planeta como un gran sistema de vida.

Toda agua viva empieza chica. Un hilo que baja, se junta con otro, y termina siendo el río que le devuelve vida a todo lo que toca, y en sus dos orillas, árboles que dan fruto todo el año. El repique funciona igual: nadie repica solo. (Ezequiel 47)

Plantar una nativa no es poner un árbol en la tierra y ya. Es fijar el suelo para que la lluvia no se lo lleve. Es dar refugio a los pájaros que anidan ahí y alimento a los insectos que dependen de esa flor y no de otra. Es sombra sobre una cañada, raíces que filtran, agua que se queda en vez de irse. Un ceibo, un arrayán, un tala no llegan solos: llegan con todo lo que vuelve a vivir alrededor de ellos.

Por eso queremos que ninguna plantada quede aislada. Que una llame a otra, que el gesto de un lugar haga eco en otro, que suene en distintos puntos del país y siga viajando más allá de nuestras fronteras.

A continuación compartimos imágenes de las diferentes iniciativas.

En el Hogar para Ancianos de Colonia Valdense el Centro Emmanuel participó de un encuentro con devocional y canto del Coro infantil del CICE (Montevideo) junto a residentes de la institución. Celebramos al rededor de un Guayabo del País que decorará el ingreso al Hogar.

raquel malán

Mi contribución desde el Pinar, esta plaza era solo de pinos y ahora tiene casi 10 árboles nativos, ¡seguimos adelante!

Graciela Castellanos

Cuando decidimos sumarnos a vuestra iniciativa, lo primero que elegimos plantar fue una palmera Pindó, ya que en el departamento de Colonia el Picudo Rojo ha hecho un destrozo con las palmeras y quisimos aportar, recuperando con una palmera autóctona. El segundo árbol que elegimos plantar fue una Espina Corona, porque fue un regalo que nos hicieron Las Violetas Garden Club cuando festejaron sus 45 años en el campamento, con una conferencia y un encuentro botánico a mediados de agosto, lo que nos pareció importante hacerlo en éste momento.

Campamento «puente negro»

Desde Rocha enviamos actividad realizada con nuestros niños del centro , donde plantamos un Timbó y un Arazá.

Caif «caracolitos»

En la comunidad La Pascua del Dpto. de Canelones, plantamos un Canelón (Myrsine laetevirens). Se realizó en el marco de un retiro comunitario y resolvimos sumarnos a la plantación. Los indígenas lo llamaban porororoca, onomatopéyico, porque estalla al quemarlo. No es bueno para leña. Los españoles lo vieron parecido al árbol de la canela, de ahí el nombre con el que lo bautizaron.

Teresita varela

ÑANDUBAY: “Ñandú” caminante, “bay” alimento del en memoria del Ing. Raúl Nin (1943-2026).

Vecinos del Río San Juan, arroyos Miguelete y San Luis

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