En memoria de Juan Abelardo Schvindt

En memoria de Juan Abelardo Schvindt

Tú sabes siempre en la profundidad de tu corazón que tienes necesidad de Dios, más que cualquier otra cosa. Pero no sabes que Dios también necesita de ti, que Él desde la plenitud de su eternidad necesita de ti.

Martín Buber

Tengo en mi jardín un limonero, es en todo igual a otros limoneros que hay en el mundo. Me gusta estar cerca del limonero, a veces hasta me descubro conversando con él. No estoy seguro. Igual a todos los demás salvo en una cosa. Fue mi padre que me dio la plantita hace mucho tiempo. Mi padre murió. El limonero guardó su gesto. Es como si de él salieran finos hilos de memoria que me ligan a alguien que ya no está presente. Hilos, claro, que nadie ve. Sólo yo, o aquellos a quienes quiero revelar este secreto. El espacio en torno al limonero es casi mágico para mi, que veo los hilos. Los amigos que no saben el secreto, sienten el perfume o ven su belleza. Solamente yo a partir del limonero, podría hablar de una ausencia, de alguien que no está allí pero que es presencia. Desde el limonero puedo ver un rostro y recuerdo risas, alegrías, tristezas. Es por eso que el espacio en torno a él, es mágico. Porque mi memoria recuerda cosas humanas que tienen que ver con amistad, con lealtad y con tantas cosas vividas juntos. Qué cosa hermosa esta, que haya cosas que son más que cosas, cosas que nos hacen recordar. Una flor seca en un libro. El repicar de una campana. El canto de un ave, un juego, una comida con gusto a nostalgias. Nostalgia recuerdo de lo que amamos y está ausente.

[Adaptación de Sacramento de Rubem Alves del libro “Creio na ressurreiçao do corpo”].

El Centro Emmanuel, del cual Juan Abelardo era presidente, quiso dejar un memorial como testimonio de su vida. Junto a su familia y directivos de la Congregación Evangélica de Nueva Helvecia, plantó un olivo en su memoria. Allí en el parque de la Congregación, lugar donde Juan inició su ministerio pastoral y dónde terminó su vida terrena. Ese olivo, como el limonero del relato de Rubem Alves, nos traerá la nostalgia del ausente que es presente y junto a los sueños pasados construiremos juntos y juntas la esperanza de un mundo mejor.

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2017-06-22T10:42:45+00:00

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